miércoles, 11 de diciembre de 2013

Ahora toca esto.

Esto no es un diario, cuando se acabe ya se verá lo que es.

El propósito es escribir, en cierta manera me angustia ver todo este espacio en blanco, sin mancha, sin vida. Una angustia llena de esperanza, plena de ilusión.

Empezó de la forma más casual, todo es casualidad -sin duda no lo es, cada vez tengo más causalidad que casualidad- y asociación de ideas, pero esa historia se queda para otro momento. 

Me gusta saber poner una letra detrás de otra y escribir una palabra y seguidamente otra, tratando de plasmar esas cosas que ocurren y que quieres que sigan ocurriendo o no.

El escribir me obliga a pensar y ahora mismo pienso que existe algo superior y quizás ese algo superior sea lo que tenemos dentro de la cabeza (¿llámalo memoria?), puesto que al fin y al cabo, las cosas no son como son, las cosas son como somos. Si somos de color lila, viviremos en lila, si somos negativos, viviremos negativamente,...sigue tú.

Y como escribir lleva a pensar, ahora escribiré que lo contrario de estar bien no es estar mal, es no estar bien. Las cosas que me hacen sentir bien no son las contrarias de las que me hacen sentir mal, son otras distintas.
Lo contrario de vivir es no vivir y nunca será morir. ¿Adecuado para un momento como este? No lo sé... no me gustan que las preguntas lleven un "no lo sé" por respuesta, habrá que hacer algo al respecto.



Para ir cerrando este "volcado de pensamientos", opino que nuestro destino no está escrito en letras de oro, en un libro sagrado colocado en un alto e impoluto pedestal, nuestro sino es una amalgama de proyecciones, de acontecimientos y sentimientos, que día tras día tratamos de poner en orden y lograr -con todo el ímpetu posible-, hacer de este caos, al menos un caos organizado y satisfactorio. 

Finalizo con 2 cuestiones que son una sola; ¿hay que tener prisa por vivir? o ¿calma para morir?