martes, 15 de marzo de 2016

La pérdida.

La pérdida llega para no regresar.

Te atraviesa dejando un vacío que tendrás que rellenar;
 
rápido o despacio,
 
en soledad o en compañía,
 
en silencio o cubierto de aspavientos,
 
desde el sinsentido del exceso o recluido en el absurdo de la carencia.
 
 
La pérdida llega y deja un vacío lleno de recuerdos.
 
La pérdida llega siempre demasiado pronto, aunque venga anunciándose desde más allá del horizonte por vislumbrar.
 
La pérdida nos acompaña en el camino. Te asalta en un recodo de la senda solitaria y te arropa con manto de nostalgia.
 
La pérdida cuando es verdadera y de la que duele se nutre únicamente de memorias agradables, dejando las demás para las otras pérdidas, esas a olvidar.
 
Tu pérdida me empaña la mirada, pero tu sonrisa me ilumina el camino.
 
 
 
A Jana.