Esto
no es perfecto, lo intentamos y sigue sin serlo. En gran parte por nuestra
culpa, con unos cuantos arreglos todo podría ser mejor, al menos desde mi punto
de vista.
Para
ello reclamo a quien corresponda…, lamentablemente sin ningún ánimo de éxito a
corto plazo, lo siguiente:
Poder
cerrar los oídos. Así como puedo cerrar los ojos y no ver cuando no me
interesa, demando poder abrir y cerrar a voluntad la entrada de sonidos en mi
cuerpo.
Regular
a mi antojo la segregación de elementos químicos en mi torrente sanguíneo. Como
seres humanos poseemos, de forma totalmente natural, multitud de sustancias que
nos sirven de manera involuntaria, pues bien, solicito el uso consciente de las
mismas. Están dentro de nosotros, son nuestras.
El
botón de encendido/apagado con programación horaria e interruptor de alarma
ante posibles emergencias. Las merecidas horas de sueño y descanso serían mucho
más eficientes.
La
solicitud de otros botones en otras partes del cuerpo con otras funcionalidades
e intensidades, también han sido estudiadas.
Imposibilidad
de mentir. No puedes mentir sin estar en ese mismo momento pensando en la
verdad. (Te reto a conseguirlo). En cierta manera, es como si en tu cabeza y a pequeña escala se produjera un
cortocircuito. Exijo pues que ese cortocircuito sea de tal magnitud, que impida
ejecutar la mentira.
Demando
la sabiduría de escuchar a mi cuerpo, a mi mente, a mis emociones y hacerles
caso. Saber qué necesito comer, beber, hacer, expresar,… no comer, no beber, no
hacer, no expresar,…
Aquí
habría que explicar una suerte de reglas al estilo de las de la robótica;
Primera
regla.- Lo que fluya no podrá perjudicar a otro ser humano.
Segunda
regla.- Se violará la primera regla cuando la integridad de un ser humano se
vea amenaza por cualquier acción o inacción de otro.
Misceláneo
de temas que dejo abiertos:
Evolución
extraña del apartado pelos; su aparición, desaparición, coloración y diversas
transformaciones.
Posibilidad
de transformar a voluntad nuestro lenguaje corporal. Por ejemplo, para qué
necesitamos ponerlos colorados, ya es suficiente con lo que pasa por dentro,
como para que encima se sepa por fuera.
Dicho
todo esto, ahora procede decir que todo esto nos cambiaría como raza, quizás a
peor. ¿Somos demasiado hedonistas para saber manejar sabiamente tanto poder?