miércoles, 3 de diciembre de 2014

Todo esto para otro día.

Lo tengo todo…y eso no es ni de lejos lo peor que me pasa.

Tengo varias cuestiones para cuando me vaya definitivamente y no todas dependen enteramente de mí.

Una de ellas es que quisiera que todo lo que dejo atrás sea un poco mejor y lo sea gracias a que yo estuve por aquí, habitando mi intervalo de eternidad y aportando a este mundo lo que mejor supe soñar.

Siguiente anhelo; que el coste de oportunidad de mi ausencia sea lo más bajo posible. Antes de dejar de estar, haber tachado de la lista de pendientes el máximo de tareas esenciales y banales.

Llevando la curiosidad que siempre me acompaña hasta ese último instante, quiero saber que me voy, que me estoy marchando de este plano dimensional. Deseo que ese último instante no esté impregnado de ignorancia, cuando todo se acabe quiero saberlo.

El estuche que dejo, que sea aprovechado de la mejor manera posible; donación a la ciencia, una pira a modo de celebración ancestral, abandonarlo en el monte como alimento de hermosos bichos, prototipo para la fabricación de esencia de Soylent Green, ...

Otra petición; desaparecer, esfumarme y no dejar ningún rastro, yo no he existido. Que se volatilicen todos los recuerdos que he podido dejar en quienquiera que sea, ni siquiera un mínimo manifiesto nebuloso en la mente de nadie, de mi paso por este paréntesis infinito.
 
 

Esto es lo que yo deseo hoy, como intuyo que no ocurrirá así, me voy a imaginar brevemente lo que será más probable que acontezca.

Los que queden de los que hay hoy, irán a algún triste sitio y lo convertirán en un lugar menos triste, porque los que me conocen saben que no quiero sentimientos lúgubres. Hablarán, reirán y alguien de otro duelo cercano o algún empleado del triste sitio les llamará al orden, puesto que estarán armando alboroto. Habrá también algún enfrentamiento, ya que mi gente no se calla las cosas y seguramente alguien oirá algo que no quería oír y se molestará, en definitiva es lo que sabe hacer.

No habrá llantos, no habrá lágrimas, tampoco sollozos ni vestigios de lamentos, al menos no los habrá en público, si los hay serán privados; en el baño, en el coche, días más tarde o en la terraza del triste lugar, escondidos tras las lunas de ese día que se acaba y que no cuenta ya conmigo.

Todo esto ocurrirá algún día, pero hoy no. Todo esto queda para otro día.

domingo, 17 de agosto de 2014

Abrazos y también suspiros.

Me levanto, miro a mi alrededor, veo la estantería apilando conocimiento -viajes por sentir, sentimientos por hacer-. Me acerco y pillo uno de mis libros favoritos, lo abro por una página cualquiera y lo primero que leo es esto; "Hay materia en estos suspiros".

Quería escribir algo y solo me salían temas tristes, así que me llevaré la contraria y voy a hacerlo de manera antagónica a como me siento, aprovechando esta entrada del libro, que por cierto huele de maravilla y que me abre un paisaje de esperanza.

Abrazos y suspiros. Para los primeros te hace falta al menos otra persona, los segundos son en un origen individuales, pero ambos generadores de empatía y llenos de sanación.

En un abrazo la empatía comienza por el choque de miradas y debe terminar exactamente igual, la sanación está presente desde el mismo instante en el que nace el impulso de abrazar (unos dos milisegundos después del cruce de miradas) y dura por siempre, su recuerdo permanecerá escondido tras tu epidermis y grabado en cada una de tus células sensitivas.

En el suspiro la empatía comienza cuando este termina, alguien te ha oído y te preguntará; ¿cómo estás?, ¿te pasa algo?, ¿y eso? y es ahí donde comienza. Lo bueno del suspiro es que tiene un mecanismo auto-saciante, después del suspiro te encuentras mejor, aunque no te oiga nadie.
 
 
¿Clases de abrazos? Lo mejor de los abrazos es que apenas existen los malos. Reconozco una extrema adicción a los que parecen no terminar, bien porque ninguna de las partes está dispuesta a ceder en dejar de escuchar los latidos de su “presa” -que se convierten en los latidos propios- bien porque la sensación de sanación alcanza tales niveles, que nos negamos a dejar de sentir ese placer provocado por el abrazo, hasta que nos surge la imperiosa necesidad de un nuevo contacto visual...y anhelas un bucle infinito.

Lo que sí existe es un hecho que no termino de comprender; cuando el abrazo es entre dos hombres, siempre acaba con unas palmaditas, ¿motivo?

¿Clases de suspiros? Aquí todos tenemos nuestro sello personal. Me gusta el que comienza con una honda inspiración, sigue con un alto contenido de sonoridad liberadora y termina con un ligero resoplido. Esa última exhalación logra aligerar lo que te estaba oprimiendo desde el fondo de tus entrañas.
 
¿Abrazo que se funde con suspiro? El súmmum. Ese abrazo que incluye suspiro o en su defecto un sentido "¡aaaaay!", que surge desde lo más profundo del estómago. Ese concretamente es tan intenso que suele doler.

Resumiendo:

Me gustan los abrazos porque necesitan de otra persona.
Me gustan los suspiros porque no necesitas de otra persona.
Me gustan los abrazos acompañados de suspiros porque me colman y vacían.

Y así voy pasando por el mundo necesitando… o no.

lunes, 7 de julio de 2014

Abandonarse.

Sabía que algún día tendría que dejar eso que le hacía sentir tan bien.

No se deben meter los dedos en el enchufe. No te debes lanzar de cabeza al agua sin antes comprobar la profundidad. Esa bolsa que envuelve el puzzle no es un juguete. Debes abrocharte el cinturón de seguridad si viajas en coche. Todo exceso etílico conlleva resaca. Te advierten de que esa camisa debe ser lavada con agua fría.

Sí, pero qué hacer cuando su presencia se torna imborrable. ¿Qué clase de lucha has de librar, sabiendo que la derrota es inevitable, cuando te alcanza su aroma? ¿Qué hacer cuando los susurros te taladran diciendo lo que en ese mismo momento también tú estabas pensando e incluso de manera más intensa, cuando esas palabras te enriquecen el alma?

Ese instante, siempre es un instante aunque el reloj diga que han sido horas, se va y vuelve a su realidad y no se va de su mente y el espacio que estaban compartiendo sigue allí esperándolos, vacío, triste, desolado.

En efecto, la advertencia no evitaría que hiciera justo lo que no debería hacer, no evitaría que buscase en sus recuerdos.
 

Se pregunta que qué necesidad había de esto. Antes de imaginarse el uno al otro se podría decir que eran maravillosos, ahora son plenos, se complementan y ciertamente la mayor parte del tiempo es muy agradable y cuando duele, duele mucho.

Existen salidas. No le importaba haber encontrado un refugio tan pusilánime y peligroso. Pasaba más y más tiempo en su reducto paralelo a la realidad, esa realidad en la cual no son uno. Conocía los peligros y se asustaba, pero cada vez menos.

Lo vuelve a hacer, se acerca a su centro de suministro y adquiere otra dosis. Vuelta a empezar.

Sabía que nunca podría dejar eso que le hacía sentir tan bien.
 

(Gracias Alexis R., me has ayudado a digerir parte del todo que llevo dentro).

viernes, 13 de junio de 2014

Gente no estadística.

Existen personas maravillosas, ¡sí de verdad! Yo me la encuentro en los tiempos más inesperados y en los momentos más adecuados. No me gusta dar consejos, principalmente debido a que los que me dan no los suelo usar, aún así me aventuro a darte este; si te encuentras a esta clase de personas, ¡no las dejes escapar! Estoy tan convencido de esto, que a lo largo de este escrito te lo volveré a repetir.

En ocasiones a esas personas maravillosas las tienes delante durante mucho tiempo y no te das cuenta. Es importante que comiences a mirarlas, escucharlas, sentirlas desde otra perspectiva y si las descubres como geniales, aprovéchate de sus virtudes, puesto que en ese viaje ambos saldrán beneficiados, sino es así y se desvela como un ser anodino, ¡déjalo y céntrate en algo más provechoso!
 
 

Otras veces te los encuentras sentados a tu lado en un avión y juntos comparten unas horas de historias, puntos de vista y confesiones. Si acaba cuando el avión aterriza, ¡genial! Quizás ocurra que ya próximos al aterrizaje, ella se esté maquillando (bella esclavitud de nuestro tiempo) y te diga que si quieres que te dé unos retoques con su brocha. Te habrás reído –y mucho-. Si no acaba ahí, ¡mucho mejor! Tengo unos amigos, que ya tienen hijos en el colegio, que comenzaron a conocerse compartiendo un vuelo, asiento con asiento.

Somos todos estupendos, lo que ocurre es que no necesariamente somos todos afines. ¿Somos todos estupendos? ¿Conoces a alguien que diga que es mala gente? Estadísticamente hay gente excepcionalmente buena, gente buena, gente mala y gente excepcionalmente mala. ¿Alguien se identifica personalmente con alguno de los dos últimos grupos? Nadie, con lo cual, bien somos todos geniales o al menos la mitad mentimos o la estadística se equivoca.

Por cierto, quiero decirte algo, ¡si te encuentras con alguien excepcionalmente bueno, ¡aprovéchate!

viernes, 6 de junio de 2014

Sueños de escafandra.


Mucho me temo que vienen a rescatarme. Mi compañero está tumbado junto a mí, ojos abiertos, sincopados movimientos oculares, no necesito mirarle los labios para saber que los tendrá tumefactos. Yo acabo de regresar del viaje en el que ahora mismo él está inmerso, basta abrir un par de segundos la escafandra, respirar esta mezcolanza cósmica y acceder a una ensoñación consciente y guiada hacia nuestros más anhelados deseos.
Hemos perdido la noción del tiempo, el resto de la expedición abusó de este éxtasis y yacen inertes por todo el páramo. Quedamos dos y no sé si quiero volver.
 

jueves, 22 de mayo de 2014

Ansia.


Solo ceniza, en eso se convirtió todo, incluso el tiempo desapareció.

Sin duda lo habían pospuesto demasiado tiempo y cinco segundos después del compartido clímax, todo se detuvo y la eternidad los alcanzó. El universo encerrado en ese cuarto se volatilizó.

A la mañana siguiente todos los empleados del hotel buscaron alguna excusa para pasar por delante de la habitación 221. Dentro únicamente dos colores. Gris de la total combustión de la estancia, blanco de los trajes de la Policía Científica.

En dos lugares distintos de la ciudad, un año después, se conmemoraba el aniversario de la desaparición de un ser querido.

martes, 20 de mayo de 2014

Recipientes llenos. 2ª Mitad.

La lluvia de fuego que lentamente devoraba la ciudad, la luz de este amanecer, hizo que una energía abrumadora la envolviese, hoy sería imparable, invencible.

Sabe que de un momento a otro la atrapará la certeza de que no siempre es así, no siempre será así. Quisiera enfrascar estos momentos y destaparlos a demanda, dosificarlos a su criterio.

No puede ser y eso la entristece. En tiempos de pleno goce había hablado esto con él y reían amargamente cuando descubrían que la vida los separaba y no había ningún recipiente ni universo paralelo que les permitiese disfrutarse.

 

jueves, 15 de mayo de 2014

Metempsicosis. Parte I.

La lluvia de fuego que lentamente devoraba la ciudad penetró en sus pupilas e hizo que su cuerpo se estremeciera, había llegado la hora de despertar.
Parecía que hubiese dormido durante días, semanas. Se sentía descansada, aunque algo inquieta…intentó moverse, pero no lo conseguía, quizás había olvidado cómo hacerlo.
Lentamente se desperezó, estiró sus alas y un impulso que no podía contener la guió a realizar movimientos armónicos. La luz cegadora del día se volvió intermitente. Notaba cómo ascendía y se alejaba cada vez más de su lecho, dejando atrás aquel que había sido su hogar durante tanto tiempo.

 
Atraída por un irresistible perfume buscó su destino, su deseo.

miércoles, 9 de abril de 2014

Uno, dos, tres… cuatro. Me gusta el (des)orden.

Abril me gusta. Es el cuarto mes del año y el número cuatro siempre me ha parecido de lo más atractivo, es la mitad de ocho, el primer número compuesto, el segundo cuadrado perfecto, en el Tetris (del griego tetra, cuatro) cada forma está hecha de cuatro bloques, cuatro Jinetes del Apocalipsis, cuatro puntos cardinales, cuatro estaciones, cuatro palos en cualquier baraja, cuatro viajes realizó Cristóbal Colón hasta descubrir el continente americano y cómo no, los 4 Fantásticos. En definitiva, me gusta el cuatro y me gusta abril.

Tengo esa extraña sensación de que hoy me levanté con ganas de jugar -no es cierto, siempre las tengo- y ahora voy a sacar las voces que tengo guardadas en el desván, que conozco a la perfección por profesión y revolotean en mis pensamientos cotidianos, ¿están desordenados…?, ya veremos.

Me asusta ver cómo se me va el tiempo de las manos, en alguna ocasión me ha sucedido como a nuestra querida Alicia en su país de maravilla, un minuto supuso toda una eternidad, pero hace tanto tiempo, que se me gastó hasta el recuerdo. Ni siquiera me sucede con una hora, a mí el tiempo se me gasta y yo me desgasto de pensarlo.

 

Invierto el tiempo en cosas de distinta índole, para bien gastarlo. Me interesan las que consiguen captar mi atención -a veces es harto complicado- y reconozco que cada vez más me intereso por TODO, me descubro invirtiendo el saldo de mi tiempo diario con pequeños detalles sorpresivos que me hacen feliz. Pero sobre todo me gusta conversar y escribiendo converso más conmigo que con nadie, saber conversar es saber compartir y escuchar, pero también defender las propias convicciones y qué complicado es compartirme, escucharme y defender mis convicciones conmigo mismo, no me dejo hablar y quiero tener siempre la razón.

Así que he decidido conversar y trabajar en conjunto con mi yo, y así conseguir la tan deseada sinergia: yo más yo seremos igual a ¿cuatro? o ¿abril? y ser completamente eficiente y más que suficiente.

En ocasiones (siempre que escribo esto me apetece continuar con; “oigo voces”) me siento amenazado por esos instrumentos capaces de medir el tiempo. Horas, minutos, segundos, milésimas de segundos… e intento convertirlas en oportunidades, cierro los ojos tan fuerte como puedo y el tiempo queda paralizado, los planetas cesan en su movimiento, las estrellas enmudecen y las galaxias detienen su quehacer diario, en ese instante, que puede durar tanto como mi yo decida, soy capaz de sentir el silencio y la paz que transmite el aquí y el ahora.

¿El tiempo lo debemos tratar como una inversión de futuro, todos tus hoy determinan tu mañana o es Carpe Diem?

viernes, 10 de enero de 2014

Realidad vs Ficción (o casi).


-En las películas nunca ven la tele.

Esto me lo creo si la historia transcurre antes de 1960 (dependiendo del país) o después de 2087. También me lo creo si trata de historias que impliquen que no existe electricidad.

En el resto de situaciones no es verosímil que no vean TV en ningún momento.

En las series sí vemos con mayor frecuencia escenas de personajes tragando caja tonta.

1 punto para las series, por reflejar un poco más la realidad y 2 puntos para el cine por crearnos una realidad más viable y quimérica.

-En las películas, también en las series, cuando un personaje oye o ve una noticia, que le atañe, siempre apaga la transmisión antes de que se acabe, diciendo que no le interesa o exponiendo sus propias conclusiones o simplemente cambiando de tema.

En la realidad si esto pasase nos quedaríamos hasta el final, ¡querríamos saber más!

1 punto para la realidad, 2 puntos para la ficción por tratar de demostrarnos -sin éxito- que somos menos vanidosos de lo que realmente somos.

-En Facebook y por extensión en todas las redes sociales, únicamente mostramos nuestro lado más amable, solidario, festivo, agradable, emocional, familiar, ingenioso e incluso contestatario y rebelde con las injusticias de cualquier índole.

En la realidad seguramente somos eso, siendo además orgullosos, perezosos, iracundos, lujuriosos, ansiosos, codiciosos y envidiosos.

Aquí no hay discusión, con lo cual 2 puntos para lo que proyectamos en Facebook.

-Cuando leemos tenemos que hacer sí o sí un ejercicio de imaginación. Hablo de cuando leemos de verdad, no cuando simplemente paseamos los ojos por encima de unas letras casi por obligación o por un vano intento de auto-convencimiento forzado de que estamos leyendo. ¿Lo estás haciendo ahora? Al leer somos creativos, somos imaginativos.

Cuando nos plantamos delante de la pantalla existen diversos niveles de implicación mental, quizás en un extremo esté Redes, -el programa de Punset- y en el contrario un partido de fútbol o Mujeres y Hombres y Viceversa, para estos últimos se requiere la actividad cerebral justa y necesaria para seguir respirando, bombeando sangre y la mínima habilidad de no caer en un babeo tipo zombie, mientras nuestra capacidad de raciocinio se va de vacaciones a Ceporrilandia.

1 punto para la pantalla, ya que a veces hemos de desconectar de la saturación de información que nos rodea. ¡No puedo creer que haya escrito esto!

Por supuesto 3 puntos para la lectura y todo ejercicio de fantasía y evasión que produce.

-Comunicarte a través de las redes sociales o hacerlo cara a cara.

Esto no voy siquiera a desarrollarlo mínimamente, menos aún si el encuentro es con una cerveza (o cualquier placer gustativo) de por medio.

2 puntos para el contacto físico.

¡Bueno no! Sí que lo voy a desarrollar, poniendo una simple regla; cuanto más ganas tengas de ver a la otra persona, mejor te caiga y más temas positivos te aporte, más cercanía es demandada, aunque todo tiene un límite.

Si es al revés, un simple WhatsApp puede llegar ser más que suficiente e innecesario.

Por tanto 3 puntos para la comunicación a la distancia adecuada.

-En la ficción siempre hay un discurso antes de que el bueno -o el malo- vaya a liquidar a su adversario (aunque esto de quien es bueno y quien es malo es relativo, de hecho yo de pequeño iba con los indios, con los bandidos, con los atracadores,…). Error fatal, ese tiempo extra de la charla suele ser suficiente para que el ejecutor se convierta en ejecutado o con suerte, en fugitivo.

1 punto para la ficción por brindar segundas oportunidades.

Nota.- Esta regla no vale para Clint Eastwood, él siempre gana.


¿Quién gana Realidad o Ficción? Si has llegado hasta aquí he ganado yo y espero que tú también.