miércoles, 28 de octubre de 2015

Cumpleaños y demás incidencias sociales.

El día en el que nací es solo mío.

No conozco a nadie que haya nacido el mismo día que yo.

No digo que no existan seres maravillosos, llenos de incongruencias, vísceras, deseos, tormentos y rudimentos varios, que acudiesen a este paréntesis de eternidad el mismo día que yo, lo que digo es que los de este día nos repelemos.

No podemos coincidir, debido a una ley tanto incomprendida como inexistente.
Es lo que ocurre en las paradojas de los viajes en el tiempo (mira que me gusta este tema); no puedes encontrarte –en teoría- con tu yo futuro o con tu yo del pasado.
 
 

Tengo innumerables vivencias e interioridades que anhelo compartir, así como otras que atesoro únicamente para mí y bastantes que no quería compartir y finalmente sí he hecho.

El día de mi cumpleaños pertenece a esta última categoría. Es una fecha ya de por sí egoísta; recibes regalos, atenciones, mensajes de seres invisibles e inaudibles el resto del año, todos enalteciendo lo buen ser humano que eres y cuanto desean verte. Ya sea durante 5 segundos, 7 horas o durante toda una vida, eres el centro de atención de muchos o de unos pocos, incluso de ninguno.

Por todo ello y como expresión máxima de egoísmo que pretende no involucrar a nadie, deseé convertir el día de mi cumpleaños en algo anónimo; 24 horas sin ser yo, en un limbo impersonal.
¡No lo conseguí!, así que miro hacia delante y felicito a todos los que lo merecen y recibo todas las felicitaciones agradecido de corazón.

Felicidades y gracias.

lunes, 12 de octubre de 2015

Entre la vida y vivir, elegí vivir; así me va.

Hace ya tiempo que decir que no carece de desasosiego.
Lo que antes era desagradable, pasó a ser violento y transmutó hacia una naturalidad capulla.


Hace poco, con intención de dar ánimos en una situación indeseada, le dije a una amiga que tendremos días malos y días peores, aún así hemos de luchar por los buenos para conseguir los mejores.

Ese mismo día le dije a otro ser humano que se fuese a la mierda y lo peor de todo, es que hubo una tercera a la que no le dije que realmente me da la sensación de que últimamente cuanto nos decimos es una excusa para no hablarnos.

Hasta donde yo sé, ninguna de esas 3 personas maneja la telepatía, de otra manera hubiese constatado lo que decía y lo que no.



¿Confesión? Agradezco tener a mi lado gente que me dice lo imbécil que puedo llegar a ser si no tuviese a esa gente leyéndome la mente.

El otro día me imaginé telefonéando a mi hermana para preguntarle si soy imbécil, ella apartaría el móvil de su oreja y le preguntaría a mi madre: "¿Oye que dice que si es imbécil?" Y mi madre diría: "¡Bah, ya es hora de que lo sepa!".

En otra ocasión escribiré de las personas que están muertas y no lo saben, de los seres que por analogía se rodean de otros difuntos, de quienes viven por inercia..., otro día hablaré de mí y así acotaré la búsqueda.

viernes, 19 de junio de 2015

A quien corresponda.

Esto no es perfecto, lo intentamos y sigue sin serlo. En gran parte por nuestra culpa, con unos cuantos arreglos todo podría ser mejor, al menos desde mi punto de vista.
Para ello reclamo a quien corresponda…, lamentablemente sin ningún ánimo de éxito a corto plazo, lo siguiente:
Poder cerrar los oídos. Así como puedo cerrar los ojos y no ver cuando no me interesa, demando poder abrir y cerrar a voluntad la entrada de sonidos en mi cuerpo.
Regular a mi antojo la segregación de elementos químicos en mi torrente sanguíneo. Como seres humanos poseemos, de forma totalmente natural, multitud de sustancias que nos sirven de manera involuntaria, pues bien, solicito el uso consciente de las mismas. Están dentro de nosotros, son nuestras.
El botón de encendido/apagado con programación horaria e interruptor de alarma ante posibles emergencias. Las merecidas horas de sueño y descanso serían mucho más eficientes.
La solicitud de otros botones en otras partes del cuerpo con otras funcionalidades e intensidades, también han sido estudiadas.
Imposibilidad de mentir. No puedes mentir sin estar en ese mismo momento pensando en la verdad. (Te reto a conseguirlo). En cierta manera, es como si en  tu cabeza y a pequeña escala se produjera un cortocircuito. Exijo pues que ese cortocircuito sea de tal magnitud, que impida ejecutar la mentira.

 
Demando la sabiduría de escuchar a mi cuerpo, a mi mente, a mis emociones y hacerles caso. Saber qué necesito comer, beber, hacer, expresar,… no comer, no beber, no hacer, no expresar,…
Aquí habría que explicar una suerte de reglas al estilo de las de la robótica;
Primera regla.- Lo que fluya no podrá perjudicar a otro ser humano.
Segunda regla.- Se violará la primera regla cuando la integridad de un ser humano se vea amenaza por cualquier acción o inacción de otro.
Misceláneo de temas que dejo abiertos:
Evolución extraña del apartado pelos; su aparición, desaparición, coloración y diversas transformaciones.
Posibilidad de transformar a voluntad nuestro lenguaje corporal. Por ejemplo, para qué necesitamos ponerlos colorados, ya es suficiente con lo que pasa por dentro, como para que encima se sepa por fuera.
Dicho todo esto, ahora procede decir que todo esto nos cambiaría como raza, quizás a peor. ¿Somos demasiado hedonistas para saber manejar sabiamente tanto poder?