lunes, 12 de octubre de 2015

Entre la vida y vivir, elegí vivir; así me va.

Hace ya tiempo que decir que no carece de desasosiego.
Lo que antes era desagradable, pasó a ser violento y transmutó hacia una naturalidad capulla.


Hace poco, con intención de dar ánimos en una situación indeseada, le dije a una amiga que tendremos días malos y días peores, aún así hemos de luchar por los buenos para conseguir los mejores.

Ese mismo día le dije a otro ser humano que se fuese a la mierda y lo peor de todo, es que hubo una tercera a la que no le dije que realmente me da la sensación de que últimamente cuanto nos decimos es una excusa para no hablarnos.

Hasta donde yo sé, ninguna de esas 3 personas maneja la telepatía, de otra manera hubiese constatado lo que decía y lo que no.



¿Confesión? Agradezco tener a mi lado gente que me dice lo imbécil que puedo llegar a ser si no tuviese a esa gente leyéndome la mente.

El otro día me imaginé telefonéando a mi hermana para preguntarle si soy imbécil, ella apartaría el móvil de su oreja y le preguntaría a mi madre: "¿Oye que dice que si es imbécil?" Y mi madre diría: "¡Bah, ya es hora de que lo sepa!".

En otra ocasión escribiré de las personas que están muertas y no lo saben, de los seres que por analogía se rodean de otros difuntos, de quienes viven por inercia..., otro día hablaré de mí y así acotaré la búsqueda.

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