Abril me gusta. Es el cuarto mes del año y el número cuatro siempre me ha parecido de lo más
atractivo, es la mitad de ocho, el primer número compuesto, el segundo cuadrado
perfecto, en el Tetris (del griego tetra,
cuatro) cada forma está hecha de cuatro bloques, cuatro Jinetes del
Apocalipsis, cuatro puntos cardinales, cuatro estaciones, cuatro palos en
cualquier baraja, cuatro viajes realizó Cristóbal Colón hasta descubrir el
continente americano y cómo no, los 4 Fantásticos. En definitiva, me gusta el
cuatro y me gusta abril.
Tengo esa extraña sensación de que hoy me levanté con ganas de jugar -no es cierto, siempre las tengo- y ahora voy a sacar las voces que tengo guardadas en el desván, que conozco a la perfección por profesión y revolotean en mis pensamientos cotidianos, ¿están desordenados…?, ya veremos.
Me asusta ver cómo se me va el tiempo de las manos, en alguna ocasión me ha sucedido como a nuestra querida Alicia en su país de maravilla, un minuto supuso toda una eternidad, pero hace tanto tiempo, que se me gastó hasta el recuerdo. Ni siquiera me sucede con una hora, a mí el tiempo se me gasta y yo me desgasto de pensarlo.
Invierto el tiempo en cosas de distinta índole, para bien gastarlo. Me interesan las que consiguen captar mi atención -a veces es harto complicado- y reconozco que cada vez más me intereso por TODO, me descubro invirtiendo el saldo de mi tiempo diario con pequeños detalles sorpresivos que me hacen feliz. Pero sobre todo me gusta conversar y escribiendo converso más conmigo que con nadie, saber conversar es saber compartir y escuchar, pero también defender las propias convicciones y qué complicado es compartirme, escucharme y defender mis convicciones conmigo mismo, no me dejo hablar y quiero tener siempre la razón.
Así que he decidido conversar y trabajar en conjunto con mi yo, y así conseguir la tan deseada sinergia: yo más yo seremos igual a ¿cuatro? o ¿abril? y ser completamente eficiente y más que suficiente.
En ocasiones (siempre que escribo esto me apetece continuar con; “oigo voces”) me siento amenazado por esos instrumentos capaces de medir el tiempo. Horas, minutos, segundos, milésimas de segundos… e intento convertirlas en oportunidades, cierro los ojos tan fuerte como puedo y el tiempo queda paralizado, los planetas cesan en su movimiento, las estrellas enmudecen y las galaxias detienen su quehacer diario, en ese instante, que puede durar tanto como mi yo decida, soy capaz de sentir el silencio y la paz que transmite el aquí y el ahora.
¿El tiempo lo debemos tratar como una inversión de futuro, todos tus hoy determinan tu mañana o es Carpe Diem?

Ya desde pequeños, nos ponían "El Club de los Poetas Muertos", para ver si la lección hacía mella en nosotros. Pero lo cierto, que con tanto mensaje contradictorio en cuanto al futuro, el "Carpe Diem" quedó como una de esas frases que quedan muy bien en la portada del cartapacio de clase (actualmente, muro de Facebook), y que realmente no entendimos. Quizá, porque no era el momento de entenderlo.
ResponderEliminarUna vez vi un documental sobre relojes. Ahora los tenemos por todas partes, pero poder medir el tiempo para la humanidad, fue una hazaña. Cuando llegaron los complejos relojes mecánicos, sustituyendo a los de péndulo, y comenzaron a fabricarse relojes de bolsillo, la gente lo tomó como una moda que nos llevaría por el mal camino, muchos no entendían esa obsesión por el control de la hora si ya había un reloj para todos que daba campanadas cada sesenta minutos. El tiempo, además, es uno de los temas favoritos de los pensadores, filósofos, gurús o lo que quieran ser... Así que buscamos respuestas, y como tú bien dices, da la sensación de que cuanto más lees, de que cuanto más conectas con gentes de otros lugares y tiempos, menos sabes... Quizá la clave sea ésa, simplemente conectar. Un abrazo de diez segundos!!!
Buenas Jfd, la última frase de tu post creo que me ha rondado en la cabeza durante el último mes mucho y la verdad es que no llego a ninguna conclusión definitiva.... Por suerte y por desgracia somos seres sociales y eso nos lleva a convivir en nuestro entorno y con los demás humanoides. Todas esas relaciones impiden que el famoso carpe diem lo podamos llevar a cabo al 100% aunque queramos. Una amiga siempre decía que había que estudiar como sí fuéramos a vivir mil años y vivir como sí fuéramos a morir mañana... En el instituto era estudiar hoy con 32 años estudiar es relacionarnos, cuidar de la familia, los amigos, cuidar la salud... Puf qué pereza?.. O no? Habrá que buscar un equilibrio y encontrar el punto en el que el carpe diem sea una inversión de futuro... Hablar con esa chica que me sonríe sea la posibilidad de conocer a una persona maravillosa... Beberme mil cervezas para conocer a un buen tío con el que tengo un largo camino por recorrer... Tirarme por un puente para oxigenar poder ir mañana al curro con las pilas cargadas.... Seguramente tenemos que vívir para qué cuando venga la guadaña nos pille con una sonrisa y sepamos que ese equilibrio entre mi ser social y mi ser animal me ha hecho feliz en mi tiempo... No medidos en minutos ni en horas... Sino como dices tu en oportunidades o momentos... Y decirle como tu dices... "si... Lo volvería hacer así..."
ResponderEliminarUn gran abrazo FRS
A las buenas;
ResponderEliminarA mi también me gusta abril, debe ser un mes importante, porque hasta Sabina se molestaba cuando se lo robaban. Al final, lo complicado es vivir, entendiendo esto como vivir disfrutando del día a día, lo otro es mal vivir y como serie esta bien, pero no como filosofía de vida. Hay un frase que me cautiva. "...la vida es un viaje de ida, y nadie ha pagado la vuelta..."
Salud y buenos alimentos