jueves, 15 de mayo de 2014

Metempsicosis. Parte I.

La lluvia de fuego que lentamente devoraba la ciudad penetró en sus pupilas e hizo que su cuerpo se estremeciera, había llegado la hora de despertar.
Parecía que hubiese dormido durante días, semanas. Se sentía descansada, aunque algo inquieta…intentó moverse, pero no lo conseguía, quizás había olvidado cómo hacerlo.
Lentamente se desperezó, estiró sus alas y un impulso que no podía contener la guió a realizar movimientos armónicos. La luz cegadora del día se volvió intermitente. Notaba cómo ascendía y se alejaba cada vez más de su lecho, dejando atrás aquel que había sido su hogar durante tanto tiempo.

 
Atraída por un irresistible perfume buscó su destino, su deseo.

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