viernes, 6 de junio de 2014

Sueños de escafandra.


Mucho me temo que vienen a rescatarme. Mi compañero está tumbado junto a mí, ojos abiertos, sincopados movimientos oculares, no necesito mirarle los labios para saber que los tendrá tumefactos. Yo acabo de regresar del viaje en el que ahora mismo él está inmerso, basta abrir un par de segundos la escafandra, respirar esta mezcolanza cósmica y acceder a una ensoñación consciente y guiada hacia nuestros más anhelados deseos.
Hemos perdido la noción del tiempo, el resto de la expedición abusó de este éxtasis y yacen inertes por todo el páramo. Quedamos dos y no sé si quiero volver.
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario