Mucho
me temo que vienen a rescatarme. Mi compañero está tumbado junto a mí, ojos
abiertos, sincopados movimientos oculares, no necesito mirarle los labios para
saber que los tendrá tumefactos. Yo acabo de regresar del viaje en el que ahora
mismo él está inmerso, basta abrir un par de segundos la escafandra, respirar esta
mezcolanza cósmica y acceder a una ensoñación consciente y guiada hacia nuestros
más anhelados deseos.
Hemos
perdido la noción del tiempo, el resto de la expedición abusó de este éxtasis y
yacen inertes por todo el páramo. Quedamos dos y no sé si quiero volver.

No hay comentarios:
Publicar un comentario