jueves, 22 de mayo de 2014

Ansia.


Solo ceniza, en eso se convirtió todo, incluso el tiempo desapareció.

Sin duda lo habían pospuesto demasiado tiempo y cinco segundos después del compartido clímax, todo se detuvo y la eternidad los alcanzó. El universo encerrado en ese cuarto se volatilizó.

A la mañana siguiente todos los empleados del hotel buscaron alguna excusa para pasar por delante de la habitación 221. Dentro únicamente dos colores. Gris de la total combustión de la estancia, blanco de los trajes de la Policía Científica.

En dos lugares distintos de la ciudad, un año después, se conmemoraba el aniversario de la desaparición de un ser querido.

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